LÍDERES SIN TAPUJOS PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Por: Fanor Gallardo Rodríguez

Es imperante la necesidad de tomar decisiones acertadas cuando se las requiere, empezaré con una frase célebre: “Las peores decisiones en la vida, son las que tomamos centrándonos en el miedo”. El país atraviesa momentos difíciles, hemos sido azotados por una pandemia que amenaza al mundo el COVID 019, sin duda ha desatado pánico y miedo en distintas partes del planeta, Bolivia no quedó indiferente.

En el ámbito nacional se habían dispuesto medidas restrictivas en una suerte de semi cuarentena,​ que incluía una serie de medidas restrictivas como la circulación de personas, ajustes a horarios laborales, suspensión de clases a nivel escolar y universitario, recorte y re definición de horarios de trabajo, restricciones de reuniones y concentraciones, entre otras medidas determinadas para los 3 niveles del estado. La cuarentena fue declara el 21 de marzo y a regir desde el domingo 22 del mismo mes de manera vehemente, esto por mandato presidencial. Dentro del ámbito municipal el alcalde de la ciudad de Tarija muestra de carátula una falta de trabajo coordinado con otras instituciones y el seguimiento a medidas tomadas por otros municipios a nivel nacional para afrontar esta crisis, además de una desatinada toma de decisiones, claro ejemplo fue el decreto edil lanzado el día de ayer martes 31 de marzo, promediando las primeras horas de la tarde, donde establecía que los días de aprovisionamiento serían martes y viernes respectivamente, a esto la población respondió con un sinfín de comentarios vertidos por las redes sociales (que cobraron una fuerza impresionante con la cuarentena) desaprobando mencionado decreto edil, lo que ocasionó que horas más tarde el alcalde municipal derogue o deje sin efecto el decreto municipal 06/2020, acotando al final que se vienen tiempos difíciles y que tendremos que hacer sacrificios, sin embargo en las RRSS (redes sociales) después de conocer la deposición del ejecutivo, se sintió un ambiente de participación ciudadana exitosa, que aún siguió y sigue inmersa la gran preocupación por la que estamos pasando los bolivianos.

Los argumentos esgrimidos por la población seguían un patrón de sentido común y los propios decían que si la finalidad era evitar contagios se lograba lo contrario disponiendo que los días martes y viernes serían los únicos días de aprovisionamiento de las personas, esto ocasionaba una mayor afluencia de personas y por ende aglomeración, además de ser un decreto que impulsaba mediante la especulación la suba de los precios de los productos de primera necesidad que al mismo tiempo ocasionaba un daño económico que castigaba a las familias con menos poder adquisitivo, así se vivió el último día del mes de marzo en la capital chapaca. Comprendí que la toma de decisiones políticas debe tener un marco de consenso y sentido común, sobre todo esto último, sentido común y mucha templanza para afrontar momentos difíciles, y que la ciudadanía ahora más empoderada y pendiente a la información estará dispuesta a verter su opinión cuando crea que las decisiones no se toman con la cabeza fría y con cordura.

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