YACUIBA “NO” CUENTA AÚN CON AMBIENTES PREPARADOS PARA EL MANEJO DEL CORONAVIRUS

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Todas las falencias quedaron al desnudo en una noche. Ambientes que se suponían listos no pudieron ser utilizados porque algo faltaba. El protocolo no fue cumplido como se había establecido; entre peleas, amenazas y temor, la cruda realidad salió a la luz.

“Lo que se ve se anota, como en el cacho” , habría dicho una autoridad ya extinta. De nada servirá a esta altura decir quién hizo más o quién menos, yo puse esto y aquello, porque al final, lo que cuenta, es que en estos momentos Yacuiba no está en condiciones de atender casos sospechosos ni mucho menos positivos de COVID-19, o al menos no como las autoridades vinieron señalando a lo largo de estos días.

El caso sospechoso de coronavirus que se presentó este martes fue el detonante para que autoridades, responsables de la salud y población en general, pusiéramos los pies sobre la tierra.

Según el informe oficial sobre este caso, la paciente de 42 años, que se encontraba en observación desde el 15 de marzo, en aislamiento domiciliario, fue internada en el área de Infectología del hospital Rubén Zelaya, luego de que presentara síntomas del COVID-19. Se procedió a la toma de muestra para enviarla al laboratorio del Cenetrop en Santa Cruz, y se aguarda que los resultados lleguen a más tardar hasta el viernes.

Esta paciente estuvo en contacto con un familiar que llegó de España, a principios de marzo, quien no presentaba síntomas de coronavirus, pero aparentemente habría cursado influenza AH1N1, por esta razón, los médicos también enviaron muestras para confirmar o descartar esta enfermedad.

Lo que no se dijo en ningún informe

De acuerdo al protocolo y procedimiento que se estableció en Yacuiba, la paciente debió haber ingresado a uno de los ambientes de aislamiento habilitados para esta contingencia, en el estadio regional o el hogar de ancianos de El Palmar, sin embargo, esta situación no fue posible porque si bien en estos lugares hay camas, no se cuenta con el equipo de bioseguridad para el manejo del COVID-19.

Ante esta situación, desde la Red de Salud, se instruyó que la paciente fuera internada en el hospital de tercer nivel, pero esta directriz fue rechazada por los responsables de este centro, considerando que tampoco cuentan con la ropa de bioseguridad para el personal médico y porque, además, se definió que este ambiente se utilizará solamente para casos confirmados de coronavirus.

Sin más alternativas, se tuvo que acudir al hospital Rubén Zelaya, donde en principio el personal médico y Dirección, negaron el ingreso de la paciente porque no se estaba cumpliendo con el protocolo establecido y también por la falta de condiciones de bioseguridad, aspecto que genera temor por el riesgo que podría significar para el nosocomio.

Finalmente, luego de discusiones y amenazas de inicios de procesos, de uno y otro lado, además de la negativa de los médicos del Rubén Zelaya de hacerse cargo de la paciente, se logró que fuera ingresada en Infectología, que si bien no es un área habilitada para COVID-19, brinda las condiciones mínimas necesarias.

¿Cómo solucionaron el tema de los médicos?

Como nadie del Rubén Zelaya quería responsabilizarse de este caso por el temor que se tiene al COVID-19 y la falta de condiciones, se instruyó que el personal que forma parte del equipo médico del hospital de tercer nivel se hiciera cargo de la paciente, pero también hubo negativa por las mismas razones de bioseguridad.

El equipo médico del tercer nivel, está conformado por profesionales que “serán contratados” por el Ministerio de Salud y que corresponden a los ítems de reposición de la Brigada Cubana. Si bien tienen la instructiva (memorándums de designación) de iniciar su trabajo desde el pasado 16 de marzo, hasta ahora no firmaron sus contratos, aunque existe el compromiso de que esta situación será regularizada.

En ese orden, con la presión y amenaza de que no firmarían contratos y que serían reemplazados por otros profesionales, dos médicos aceptaron asumir la responsabilidad de esta paciente, que según un informe preliminar, se encuentra estable.

Lo que sí se dijo en el informe

Ayer, durante el informe brindado por el coordinador de la Red de Salud de Yacuiba, Fabián Audiverth, en el que dio detalles sobre el caso de la paciente, que presenta sintomatología de coronavirus y al mismo tiempo de influenza AH1N1, puntualizó algunos aspectos que preocupan.

Por una parte, señaló que, de acuerdo al protocolo y logística elaborada por quienes están a cargo del manejo de la emergencia sanitaria en Yacuiba, se definió que los pacientes en observación deberán mantener aislamiento domiciliario bajo la vigilancia permanente del personal médico. Aunque ahora y como siguen llegando personas al municipio, a pesar de las restricciones a nivel nacional, se pretende ponerlos directamente en “cuarentena obligada” en los ambientes del estadio regional.

Respecto a los casos sospechosos, si no presentan síntomas deben ser aislados en el estadio regional, mientras que los pacientes sintomáticos en el asilo de ancianos en El Palmar.

Asimismo, los casos positivos de COVID-19 serán internados en el hospital de tercer nivel, que tendría dos ambientes diferenciados, pacientes de bajo riesgo en el primer piso y los de alto riesgo, que requieren terapia intensiva, en el segundo piso.

Entonces, en el marco del procedimiento establecido, la paciente con sospecha de COVID-19, que presenta síntomas, debía haber ingresado en aislamiento en El Palmar, pero por la falta de condiciones, fue internada en el hospital Rubén Zelaya.

“Lamentablemente hasta ahora no contamos con las condiciones logísticas para que nosotros, como personal de salud, destinemos a las personas a estos ambientes (…) si bien están las habitaciones, las camas y una gran predisposición, en este momento no están habilitados ni el estadio, ni el asilo, ni el tercer nivel”, dijo Audiverth.

Por su parte, el secretario general del Gobierno Regional, Gilmo Cardozo, manifestó que habilitaron 60 camas, tanto en el estadio como en el hogar de ancianos, y que los ambientes están listos para recibir pacientes en cualquier momento, sin embargo, aún no cuentan con el material e insumos de bioseguridad para el personal médico.

“Lo único que no tenemos son los trajes de bioseguridad, no hay ni para comprar, tenemos los recursos, están los proveedores y no nos pueden entregar, esa es la dificultad que pasamos por el momento, no tenemos trajes de bioseguridad para estos ambientes”, manifestó Cardozo.

También explicó, que verán de pedir prestado el material de bioseguridad a Caraparí o Villa Montes, para poder tener todas las condiciones para el manejo de pacientes, tanto en los ambientes de aislamiento como en el hospital de tercer nivel.

Un dato no menor, en el hospital de tercer nivel se tienen habilitadas 3 camas de terapia intensiva, equipos prestados por el Rubén Zelaya, que de momento no funcionan por una falla en el sistema de distribución de oxígeno de este centro hospitalario, información que fue corroborada por la secretaria municipal de Salud, Alba Riffarachs.

En conclusión

El coordinador de la Red de Salud, puntualizó que actualmente Yacuiba no cuenta con las condiciones adecuadas, ambientes, logística ni material de bioseguridad, situación que preocupa y genera alerta ante un posible colapso.

“Qué pasaría si nos llegaran a ingresar muchos más pacientes de lo que nos ha ingresado hasta ahora, podríamos tener un colapso, el espacio que es para infecto-contagiosos del Rubén Zelaya no es el suficiente y por ahí inadecuado”, añadió.

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