EL CHACO DEBE PREPARARSE PARA AFRONTAR LA POST CUARENTENA Y LA REDUCCIÓN DE INGRESOS POR REGALÍAS

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La crisis económica y social generada por la emergencia sanitaria del COVID-19, sumada a la caída del precio del petróleo que incidirá en la reducción de los ingresos que percibe el Gran Chaco por concepto de regalías e IDH, conllevan a que se avizore un panorama poco alentador. Es necesario tomar medias casi inmediatas para evitar un colapso total.

La paralización de las actividades por más de un mes debido a la cuarentena dispuesta por el Gobierno, para minimizar la propagación del coronavirus, generó una crisis económica que muchos analistas estiman no será fácil de superar de aquí hasta fin de año, e inclusive durante las gestiones venideras.

Por si fuera poco, la emergencia mundial del COVID-19 condujo también a la caída del precio del barril de petróleo, aspecto que será determinante e incidirá en los contratos de venta de gas natural de Bolivia con Argentina y Brasil, por ende, los ingresos por regalías hidrocarburíferas e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), igualmente bajarán y afectarán a los presupuestos de las regiones que dependen en gran medida de la renta petrolera, como el Gran Chaco.

Este lunes, el precio del barril de petróleo WTI, que cotizan las bolsas de Estados Unidos, registró una nueva caída y cerró en 12,78 dólares; mientras que el barril Brent, más común en Europa, perdió casi un 7% y se sitúa en 19,99 dólares.

Al respecto, El Chaco Informa buscó la orientación y opinión profesional del past presidente del Colegio de Contadores de Bolivia, Antonio Figueroa, respecto a la actual coyuntura económica y al escenario que podría presentarse a nivel de la región chaqueña.

“En este momento hay dos situaciones que son urgentes, una es el tema de la salud, lo que tiene en este momento el Gobierno para enfrentar, así como en todos los países del mundo; inmediatamente después, va de la mano el tema económico, porque mucha gente tiene la necesidad de salir a trabajar, sobre todo quienes viven del día a día, y que hoy dependen de la ayuda que se les brinda a través de bonos, canastas alimenticias y ollas comunes”, dijo el profesional.

En el plano regional, señaló que al margen de la merma económica producto de la inactividad originada por la cuarentena, el Chaco desde hace tiempo siente el bajón comercial por la crisis Argentina y, a ello, se sumará la reducción del presupuesto de las instituciones públicas por la caída del precio del petróleo, que repercutirá en las regalías que percibe el Departamento de Tarija y la región chaqueña.

“Si a todo esto le sumamos que desde el Gobierno se nos cargue un gasto ante la emergencia sanitaria, que en otros lugares se lo hace con recursos del nivel central y que aquí, como dicen que somos autónomos tenemos que gastar de nuestra plata, prácticamente vemos un panorama muy complicado; para algunas cosas se ejerce la Autonomía y en otras no, tal vez no sea el momento para tocar este tema, pero esa esa es la realidad”, puntualizó Figueroa.

En ese contexto, adelantó que el impacto para la región se verá reflejado mínimamente en un 50% de la reducción de sus ingresos, por lo que es necesario que se comiencen a analizar medidas que permitan la reactivación económica, a corto, mediano y largo plazo, tanto a nivel nacional como local.

“Es el momento que los colegios de profesionales, asociaciones, gremiales y otros sectores, hagan llegar propuestas serias y coherentes al nivel central para que se amalgamen y pueda salir una norma que permita a las empresas, tras que pase la cuarentena, operar al menos un año alivianadas de la carga económica que significa el pago de salarios, aportes y que tengan también capital de operación; este es el principal desafío que tiene el Gobierno nacional y que deberá ser complementado por las Gobernaciones y Municipios”, acotó.

Figueroa, remarcó que medidas como préstamos blandos, la revisión de los porcentajes de impuestos y la universalidad de las facturas, entre varias propuestas lanzadas desde diferentes sectores, deberán ser analizadas y viabilizadas para definir los parámetros convenientes que permitan la reactivación económica en beneficio de toda la población.

Por último, recordó que más del 90% del ámbito empresarial en Bolivia está conformado por la pequeña, micro y mediana empresa, y que a la vez, solo un 30% de las unidades de negocio, económicas y productivas están dentro del sector formal. Bajo esos parámetros, se debe pensar en medidas que favorezcan a todos y que a su vez impulsen a que los sectores informales cambien su estructura para ser favorecidos con el auxilio económico.

“Para salir de esta crisis se requiere necesariamente la intervención del Estado, que brinde el auxilio económico pero no a fondo perdido, sino con medidas que nos den la oportunidad de trabajar sabiendo que esos recursos se deben devolver, con plazos convenientes, tasas igualitarias para todos; incentivar a los sectores para que formalicen su situación a través de la modificación de los porcentajes tributarios y que permitan una mayor recaudación (…) las medidas que se asuman deben ser coherentes y no políticas”, añadió Figueroa.

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