EL SISTEMA DE SALUD Y PROTOCOLO COVID-19 EN YACUIBA REVELAN FALENCIAS Y VACÍOS

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El fallecimiento de dos personas este fin de semana, una de ellas derivada a Tarija, dejaron nuevamente en evidencia las fisuras en el sistema de Salud de Yacuiba, así como los vacíos en el protocolo establecido ante la emergencia sanitaria del COVID-19.

El pasado sábado se conoció el fallecimiento de dos personas, una de ellas derivada a Tarija, ambas con afecciones respiratorias y enfermedades de base, y que ante la situación actual por la emergencia sanitaria, los casos fueron considerados como sospechosos de COVID-19.

Tres muestras fueron enviadas a la ciudad de Santa Cruz para que el laboratorio del Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop) confirme o descarte si se trata de coronavirus; en el caso del paciente fallecido en Yacuiba, se envió una muestra de plasma, ya que no fue posible la toma en tiempo real (PCR) debido al deceso repentino de esta persona, pero por seguridad, se procedió a realizar la toma de muestra a un familiar cercano, que igualmente se envió a la capital cruceña.

En el caso del paciente que falleció en Tarija, se realizó la toma de muestra PCR para COVID-19 antes de su derivación.

Sin embargo, el deceso de estas dos personas deja en evidencia las falencias que existen en el sistema de Salud de Yacuiba, además del vacío en el protocolo COVID-19. Surgen interrogantes respecto a si el procedimiento médico se llevó a cabo como correspondía, o si tal vez existiría algún grado de responsabilidad.

Según el protocolo COVID-19 establecido por los responsables de la Salud en Yacuiba, se definió habilitar un área de aislamiento y observación para personas que no tienen síntomas, en ambientes del estadio Regional Ovidio Messa. Mientras que, en el caso de pacientes con síntomas de la pandemia, es decir sospechosos, deben ser internados en el hogar de ancianos de El Palmar, donde se les realizará la toma de muestra para enviarla al laboratorio.

En caso de que los resultados de laboratorio dieran positivo, los pacientes deberán ser derivados al área COVID-19 habilitada en ambientes del hospital de tercer nivel, Fray Quebracho, que cuenta de momento con camas en la planta baja para personas que no revistan gravedad, mientras que en el piso superior, disponen de tres equipos de terapia intensiva, prestados por el Gobierno Municipal del hospital Rubén Zelaya, para pacientes que presenten complicaciones.

Cabe señalar, que el Fray Quebracho actualmente no está habilitado como hospital, simplemente se adecuaron ambientes temporales para contar con un área de COVID-19, en caso de que se presenten casos positivos de la enfermedad. El personal contratado eventualmente para este propósito, en su mayoría está compuesto por médicos generales y enfermeras, aunque disponen de algunos especialistas.

Por otra parte, de acuerdo a la disposición emitida desde el Gobierno nacional, todos los hospitales y clínicas, públicos, privados y de las cajas de salud, deben contar con ambientes de aislamiento para pacientes sospechosos de COVID-19, en tanto se confirme o descarte a través del examen del laboratorio la enfermedad, para luego ser referidos a los centros que corresponda.

En cuanto al hospital Rubén Zelaya, de acuerdo a la información brindada semanas atrás, actualmente cuenta con al menos un equipo de terapia intensiva, además un área de infectología con capacidad para tres pacientes. De igual manera, en días pasados, el Gobierno Municipal dotó material e insumos de bioseguridad, aunque en cantidad mínima, a todos los servicios del nosocomio, para que el personal médico y enfermeras puedan trabajar con las condiciones necesarias en caso de presentarse casos sospechosos o con algún indicio de COVID-19.

Sin embargo, a raíz de lo ocurrido el pasado fin de semana, surgen cuestionamientos respecto a si los pacientes que fallecieron debían ser derivados ya sea a los ambientes del hogar de ancianos en El Palmar, al área COVID-19 en el Fray Quebracho, o si correspondía que fueran atendidos y estabilizados en el hospital Rubén Zelaya.

Según señalan desde el hospital Rubén Zelaya, nuevamente hubo negativa por parte de algunos profesionales para atender a los pacientes, alegando que correspondía que fueran derivados al área COVID-19 del Fray Quebracho, aún cuando no se tenía y no se tiene hasta el momento confirmación de las muestras enviadas al laboratorio.

Otro aspecto que llama atención, tiene que ver con las declaraciones brindadas por el subdirector del hospital San Juan de Dios de Tarija, quien manifestó que el paciente derivado desde Yacuiba, llegó solo con el apoyo y soporte de la mascarilla de oxígeno, y que no fue entubado como correspondía.

A todo esto, surge la interrogante de que si en Yacuiba se dispone de equipos de terapia intensiva ¿Por qué no se estabilizó y atendió al paciente que fue derivado a Tarija y terminó falleciendo?

Corresponderá en este caso que la Red de Salud, como ente rector en el municipio, brindar una explicación respecto a lo sucedido el pasado fin de semana con relación a estos dos casos, ya que generan cuestionamientos e incertidumbre en la población. ¿O será necesaria una intervención por parte del Ministerio de Salud, para ver qué ocurre con el sistema de salud y protocolo COVID-19 en Yacuiba? .

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