PRESIDENTE RECUERDA 55 AÑOS DE LA MASACRE DE SAN JUAN

El presidente Luis Arce recordó este viernes la Masacre de San Juan, suceso sangriento que ocurrió hace 55 años atrás en los más importantes centros mineros de Oruro y Potosí.

“El gobierno de René Barrientos, obedeciendo al imperio, mandó al Ejército a asesinar a decenas de hermanas y hermanos mineros de Siglo XX, porque habían decidido apoyar la lucha del Che Guevara”, escribió el jefe de Estado en sus redes sociales.

Barrientos ordenó el asalto militar a los campamentos mineros de Siglo XX y Catavi en la noche de San Juan.

Barrientos tiene en marcha operaciones antiguerrilleras en el sudeste del país y busca aplastar el movimiento minero que convocó a un ampliado para recuperar los derechos salariales que el propio presidente, surgido de un golpe militar en 1964, les había recortado.

El Ampliado Minero convocado para el 24 de junio de 1967 tenía previsto acordar acciones para enfrentar al gobierno, recuperar derechos, apoyar al movimiento guerrillero de Ernesto “Che” Guevara con medicinas y alimentos y declarar a las minas como territorios libres.

La situación de los centros mineros era “tensa”, de acuerdo con el libro “1967: San Juan a sangre y fuego”, de los autores Carlos Soria Galvarro, José Pimentel Castillo y Eduardo García Cárdenas.

Al ampliado minero no sólo asistirían delegados de otras minas, sino también de otros sectores, como fabriles de Oruro y Cochabamba. Dirigentes y trabajadores alojarían por lo menos a una persona en sus casas.

“1967: San Juan a sangre y fuego” relata que a las cinco menos veinte de la mañana del 24 de junio de 1967 algunos mineros que se encontraban en las cercanías del ferrocarril observaron la llegada de las tropas y su desplazamiento.

“Una fracción militar avanzó silenciosamente para posesionarse de la cumbre del cerro que domina Siglo XX, otra, la más fuerte, tomó posición en Cancañiri, la tercera tomó El Calvario, por su parte la Guardia Nacional ya se encontraba en el centro del campamento minero”.

Domitila Chungara relata que cuando el ataque comenzó “abrimos las puertas. Pero ni bien las abrimos empezaron a disparar. Ya estaban parapetados. Contra todo y contra todos disparaban… en ese tren tuvimos que corretear las mujeres para recoger y salvar a los heridos y evitar que los compañeros, ya eufóricos quisieran ir a enfrentar esa lluvia de balas…”.

Los “Rangers” empezaron a disparar ante la sola presencia de los obreros que transitaban para dirigirse a sus casas y otros que iban a su trabajo. Vidal Sánchez dice que este campamento trató de resistir, pero la ineficacia de la dinamita les hizo rendir.

Nunca se supo con exactitud el número de personas que perdieron la vida o fueron heridas en este ataque. Las cifras oficiales cambiaban conforme pasaban las horas. En la mañana del 24 de junio, el Ejército reportó 16 muertos y 27 heridos, los que fueron comunicados por los periódicos El Diario de La Paz y La Patria de Oruro.

Después las agencias noticiosas AFP, AP y UPI reportaron 21 muertos y 70 heridos. Luego se habló de 26 muertos, para concluir con la cifra oficial de 27 muertos y más de 80 heridos.

Posteriormente se especularía sobre cifras superiores.  En Ñancahuazú, el Che escribía en su diario correspondiente al 25 de junio: “La radio argentina da la noticia de 87 víctimas, los bolivianos callan el número”.

Regis Debrey anota que la cifra fue casi de 70 mineros, Valentín Abecia dice que por otras informaciones se sabe que murieron alrededor de 100.

Via: ABI

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